miércoles, 3 de septiembre de 2008

La desmaterialización de la cultura: libros digitales

Desde luego que son tiempos complicados para los creadores: el soporte está desapareciendo y nuestra percepción de compra parece que está vinculado a sostener en nuestras manos dicho soporte.

Esta nueva actitud no sólo afecta económicamente a todos los agentes relacionados en el negocio (discográficas, productoras de cine), sino que cambian las actitudes y comportamiento de los consumidores (desaparece el coleccionismo de música o películas, pasando a su almacenaje en soportes digitales), así como también crean nuevas oportunidades de negocio (como la variedad de dispositivos electrónicos que utilizamos para disfrutar de estos medios, y que además necesitamos renovarlos cada vez con más frecuencia).

Como en cualquier sector en problemas, siempre quedan filones que es difícil que se vean afectados. Me refiero a aquellas disciplinas completamente vinculadas al objeto físico, como escultura, arquitectura, mobiliario urbano, posiblemente pintura...

Estas reflexiones, y sobre todo preguntas que no me sé responder acerca de los futuros modelos de negocio, se me plantean al dar el siguiente paso en esta dirección.

Música

Desde niño era habitual que recibiera vinilos, o posteriormente CDs, como regalo de cumpleaños. Con los currillos en mi época de estudiante, pude ir adquiriendo más música e ir construyendo mi pequeña fonoteca. Después aparecieron las tiendas de alquiler de CDs, gracias a las cuales podía optar a conseguir más música por menos dinero. El punto de inflexión vino con la conexión a internet y los primeros servicios de descarga: prácticamente toda la música existente al alcance de un click, gracias a una tarifa mensual que "hay que amortizar".

Esto desemboca en el conocido efecto de crisis en la industria discográfica, que como todas las cosas, también tiene su parte positiva: si los artistas quieren vivir de su música, tienen que hacer conciertos donde sus seguidores nos gastemos la pasta encantados en verlos en directo.

La reacción es crear tiendas virtuales donde se puede comprar cada canción o álbum por un precio razonable (pero, ¿cuál es un precio razonable?). Este modelo funciona en países donde la legislación es muy restrictiva al respecto, tienen gran conciencia social (y dinero), o en usuarios nada introducidos en la informática que no les importa pagar de vez en cuando por temas individuales. Ya veremos cómo evoluciona.

Cine

En cuanto se popularizó el uso del DVD, y las conexiones fueron más deprisa, pasó lo mismo con el cine. Si bien un cambio de formato puede crear una cierta ventaja para la industria audiovisual, enseguida es alcanzada por la tecnología y la perseverancia de la gente (desencriptación del BluRay, mayor ancho de banda, compresión en alta definición, etc...).

Por otro lado, la industria cinematográfica sigue haciendo producciones multimillonarias y mientras algunas salas de ciene se han cerrado, otras han hecho grandes inversiones para reconvertise en multicines, y cada nuevo centro comercial que se construye lleva sus correspondientes multisalas.

Televisón

El fenómeno de la televisión ha tardado, y ha sido propiciada por la llegada de la TDT y la grabación en disco duro. El segundo paso ha sido el acceso a contenido emitido por cadenas que emiten en alta definición, y su subida a la red en cuestión de minutos.

La ventaja de visionar estos contenidos en diferido es huir de los temidos anuncios, poder verlo sin necesidad de estar pendiente de horarios, acceder a material no disponible todavía en el país de consumo.

¿Dónde quedará el beneficio de las cadenas de televisión? De momento, lo único que han hecho es pedir que se quite sus contenidos de páginas de visionado de videos a través de web. ¿Cómo evolucionará esto?

Fotografía

Este efecto se ha sentido claramente a nivel de calle: con la llegada de las cámaras digitales han cerrado muchas tiendas de revelado, incapaces de adaptarse y reorientar su actividad (como han hecho las que han pasado el bache) hacia la venta de cámaras digitales y sus accesorios, artículos de regalo con fotos como álbumes, tazas, llaveros, y desde luego, "pasar a papel" las fotos digitales con nuevas tecnologías.

Soporte impreso: libros, revistas, comics...

Ya hay media docena de visualizadores de libros electrónicos a precios no precisamente "populares". Otro de sus problemas es que todavía no muestran el contenido en color.

Hay que tener en cuenta que la lectura en estos dispositivos no es como en una pantalla de ordenador, sino que es similar a la de un libro convencional con iluminación externa, e incuso a la luz del sol.

Salvado ese problema básico, podemos hablar que esta tecnología está al comienzo de su vida comercial y los "usuarios tempranos" tendremos que pagar una serie de costes por nuestra impaciencia.

Las ventajas son muchas, principalmente que en un volumen y peso inferior al de un libro vamos a disponer de una biblioteca de miles de ejemplares. A cambio de usar un dispositivo electrónico para su lectura elimina la necesidad de adquirir libros, siempre que se cuente con una conexión a internet.

El negocio va a seguir existiendo: parece que se va a estructurar de una forma parecida al de la música: se pueden comprar ebooks por un precio reducido de lo costarían en papel (por lo menos en el mundo anglosajón, mientras que e España seguimos aumentando la brecha digital).

De todas formas, no olvidemos que ocurre mismo fenómeno que en la música con las descargas gratuitas de miles de libros que los usuarios han escaneado y subido a internet.

Como conclusión, pienso que lo que ahora es una novedad, con el tiempo estoy seguro que va acabar siendo una realidad. Es lo mismo que lo que ha pasado con la música: se renuncia al soporte (caja, carátulas, serigrafía sobre el cd) en favor de lo importante que es la música. No creo que nos aferremos mucho tiempo al fetichismo del libro (portada, peso, tipografía, color de las páginas, textura del papel, pasar las hojas) a cambio de los beneficios del libro digital en cuanto a coste y almacenamiento.

1 comentario:

Zampatortas dijo...

Hola.

Interesante y currada reflexión. Sí, yo creo que los músicos se han puesto las pilas y son conscientes de que únicamente pueden hacer caja en conciertos, dónde además la gente compra sus discos y demás.

Lo de los libros, no creo que desaparezcan, al menos hasta que nosotros no seamos la última generación. La era digital no ha llegado a todos, con diferencia.

¿Seguirá habiendo gente que se escape a eso?

Saludetes.